Sobre el fracaso no mucha gente se atreve a hablar. Es un hecho que algunos se toman como algo personal, vergonzoso, triste o incluso peor: algo digno de olvidar...
Sin embargo me gustaría que hicieran algo de introspección, pensaran por un momento y se dieran el lujo de recordar alguna de estas "decepciones".
Probablemente no les cueste mucho, de hecho, no les será fácil pensar sólo en uno... además seguramente acaban de llegar aquí después de haber revisado Facebook, haber salido a la calle o echar un vistazo a alguna otra red social donde les han enseñado historias maravilllosas de gente que triunfa o un vídeo increíble donde un anónimo en Internet tiene su minuto de gloria haciendo algo completamente alucinante, no es de extrañar que mientras su cerebro esté pensando: "Hey, mira que triunfadores, mira que bien les sale todo" pero... ¿Alguna vez has pensado cuántas veces lo han intentado y no lo han conseguido? Quizás todo sería distinto si el vídeo en vez de mostrar ese minuto mostrara todos esos años saltando y tropezándose.
En Recursos Humanos a veces podemos pecar de esto... en una entrevista de selección buscamos "ese minuto de gloria" que describía anteriormente: Buscamos el candidato que durante un examen de 20 minutos lo haga todo mejor que los otros candidatos, por este motivo ellos se acicalan, escriben una carta preciosa de presentación que han repasado mil veces y modificado otras cientas, ponen en un papel todos sus galardones, lo llaman Currículum Vitae y para rematar practican frente al espejo (en el mejor de los casos) qué respuestas van a dar... ¿Pero y si hicieramos lo contrario?
Un profesor de Princeton Johannes Haushofer ha decidido probar a hacer un CV tan sólo con sus fracasos y sorprendentemente el documento se ha hecho viral y no sólo eso si no que ha recibido la aceptación de miles de usuarios; tanto colegas suyos como desconocidos a través de las redes sociales, lo cual me lleva a la siguiente pregunta ¿Qué seleccionamos realmente en las entrevistas de selección?
No creo que haya una respuesta correcta, todo dependerá de lo que busquemos en ese momento para el puesto seleccionado y las necesidades de nuestra organización pero sí tenemos que pensar qué queremos seleccionar... pues al fin y al cabo el primer caso descrito no es más que un actor que recita correctamente su guión y el segundo es una retahíla de infortunios o malas decisiones.
Quizás la única verdad es que incluso en un proceso de selección debemos no tener miedo al fracaso y arriesgar pues probablemente esa persona que ha "destacado" que ha sobresalido que no ha recitado el guión te está dando un nuevo mensaje, te está dando parte de sí y quizás te está mostrando parte de esta nueva revolución más "humana" en un mundo más "máquina.
Quizás tal y como dijo Samuel Beckett: "Prueba otra vez, fracasa más veces... fracasa mejor"
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Más información de Samuel Beckett
Jairo González Cárdenas

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